El tomate está en casi todas las cocinas del mundo. Se come crudo, en salsa, asado, en zumo. Pocos alimentos tienen esa presencia universal. Y sin embargo, lo que la ciencia lleva décadas documentando sobre sus efectos en el cuerpo humano va mucho más allá de lo que la mayoría de personas imagina cuando lo añade a una ensalada.
Lo que los científicos han encontrado en el tomate no es una sustancia milagrosa inventada por el marketing. Es un compuesto real, bien estudiado, con mecanismos de acción verificados en miles de personas. Se llama licopeno. Y lo que provoca en el organismo merece atención.
Qué es el licopeno y por qué el tomate es su fuente principal
El licopeno es el pigmento que da al tomate su color rojo característico. Pertenece a la familia de los carotenoides y es uno de los antioxidantes más potentes que existen en la naturaleza. Los tomates son la mayor fuente de licopeno, un antioxidante que presenta mayor biodisponibilidad tras su cocción y procesamiento. Fundación del Corazón
Este detalle es fundamental: el tomate cocinado o procesado aporta más licopeno absorbible que el tomate crudo. La absorción intestinal del licopeno es hasta 2,5 veces mejor si se consume calentado, como en las salsas, que como fruta natural o zumo, debido a que con temperaturas altas se rompen las paredes celulares del fruto que dificultan su absorción. Consumirlo con aceite de oliva también facilita su absorción. Draodilefernandez
Lo que el licopeno hace en el corazón
Una dieta rica en licopeno puede reducir el riesgo de enfermedades del corazón hasta en un 14 por ciento. Esto se debe a su capacidad para mejorar los niveles de lípidos en la sangre y disminuir la presión arterial, factores clave en la prevención de problemas cardíacos. El Informador
Respecto a los mecanismos protectores cardiovasculares, se ha observado que el tomate presenta actividades antiplaquetaria, protectora del endotelio, antioxidante y antiaterogénica. SciELO En términos más concretos: el licopeno ayuda a que las plaquetas no se agrupen de forma excesiva en las arterias, protege el tejido que recubre los vasos sanguíneos y reduce la acumulación de placas de grasa en las arterias.
Lo que ocurre con el riesgo de cáncer
Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Harvard reveló que el consumo de licopeno redujo en un 45% las posibilidades de desarrollar cáncer de próstata en una población de 48.000 sujetos que tenían en su dieta por lo menos 10 raciones semanales de tomate. Draodilefernandez
Otros beneficios documentados incluyen mejora de las funciones antitrombóticas y antiinflamatorias, menor riesgo de ciertos tipos de cáncer, enfermedad cardiovascular y osteoporosis, y protección contra los daños en la piel por luz ultravioleta. Fundación del Corazón
El mecanismo es el siguiente: el licopeno posee propiedades antioxidantes y actúa protegiendo a las células humanas del estrés oxidativo producido por la acción de los radicales libres, que son uno de los principales responsables del cáncer. Además, actúa modulando las moléculas responsables de la regulación del ciclo celular. Draodilefernandez
Cuánto tomate es suficiente
Los nutricionistas recomiendan consumir entre 3 y 7 miligramos de licopeno al día, lo que equivaldría a siete comidas semanales ricas en productos derivados del tomate. Fundación del Corazón
No hace falta ningún suplemento ni producto especial. Una salsa de tomate casera con aceite de oliva, un gazpacho, un sofrito: todos aportan licopeno de forma eficiente y absorbible. El tomate más maduro contiene más licopeno que el verde, y los tomates cultivados al aire libre durante el verano tienen mayor concentración que los de invernadero.
El tomate no cura nada por sí solo. Pero como parte de una dieta variada y equilibrada, los efectos que provoca en el organismo —sobre el corazón, sobre la inflamación, sobre el riesgo de ciertos cánceres— están entre los mejor documentados de cualquier alimento de consumo cotidiano. A veces lo más poderoso ya estaba en la cocina.








