Construir un horno con un tambor metálico es uno de los proyectos más gratificantes que puede emprender cualquier persona con ganas de trabajar con las manos. El resultado es un horno funcional, económico y versátil que sirve para asar carnes, hornear pan, hacer empanadas y pizzas con un sabor que ningún horno eléctrico puede igualar. Y lo mejor: se construye con materiales accesibles que muchas veces ya están disponibles en casa o se consiguen a bajo costo.
Por qué el horno de tambor funciona tan bien
Lo que hace el tambor de aceite es cocinar en forma continua. La clave es que ni la combustión, el humo ni los aromas invaden los alimentos porque tiene la cámara de cocción separada de la cámara de combustión. Se puede utilizar quemando ramas, hojas, papel, cartón, diario o hasta cascarillas de cereales, aprovechando casi todos los materiales para lograr una muy buena cocción.
Materiales necesarios
Para construir el horno de tambor necesitarás: un tambor metálico de 200 litros, una rejilla metálica o parrilla del tamaño del tambor, ladrillos refractarios, cemento refractario, un tubo metálico para la chimenea, una bisagra metálica resistente, y herramientas básicas: taladro, amoladora, martillo y destornillador.
Si se quiere la versión con barro —la más económica y tradicional— también se necesitan tierra arcillosa, paja o pasto seco y estiércol de caballo para preparar el adobe. El barro debe prepararse con al menos 15 días de anticipación para que fermente correctamente.
Paso 1: Preparar el tambor
Lavar el tambor cuidadosamente para eliminar cualquier residuo o sustancia tóxica. Este paso es crítico: si el tambor fue usado para aceite, combustible u otras sustancias, debe limpiarse completamente antes de exponerlo al calor. Quemarle el interior en vacío durante una hora es otra forma de eliminar residuos.
Paso 2: Cortar la puerta
Usar una amoladora para cortar una abertura rectangular en uno de los lados del tambor. Esta será la puerta del horno. Asegurarse de que el tamaño sea adecuado para introducir y retirar los alimentos con facilidad.
El tambor recomendado para las necesidades de un hogar es uno de 100 a 200 litros con tapa aro. La tapa aro es importante, ya que permite ser cortada, instalar bisagras y manilla para abrir la puerta.
Paso 3: Instalar las bisagras y la manilla
Con las bisagras metálicas se convierte la pieza cortada en una puerta funcional que abre y cierra herméticamente. Una manilla de hierro o cualquier material resistente al calor completa el sistema de apertura.
Paso 4: Colocar la parrilla interior
Colocar la rejilla metálica o parrilla en el interior del tambor, a una altura adecuada para que los alimentos se cocinen correctamente. Se pueden usar soportes metálicos o ladrillos refractarios para sostenerla.
Al interior del tambor, lo recomendable es instalar dos bandejas. Para ello se utilizan pletinas que soportan los ángulos por los cuales corren las bandejas.
Paso 5: Instalar la chimenea
Instalar el tubo o caño que será la chimenea por donde se eliminarán los gases de la combustión. Marcar en la parte superior del tambor el diámetro del tubo y perforar para hacer el corte. Sellar la unión de tubo y placa metálica con masilla refractaria.
La chimenea regula el tiro del horno: cuando está más abierta, el fuego sube de intensidad; cuando se reduce, el calor se mantiene constante y envuelve mejor los alimentos.
Paso 6: Revestir con ladrillos o barro
Usar cemento refractario para fijar los ladrillos y asegurarse de que queden bien colocados. Este material es resistente a altas temperaturas y prolongará la vida útil del horno.
Para la versión con barro: mezclar tierra arcillosa con paja y estiércol, cubrir el exterior del tambor con varias capas de 5 a 7 centímetros de espesor y dejar secar completamente durante varios días antes del primer uso.
Paso 7: El primer encendido
Colocar leña o carbón en la base del tambor, sobre los ladrillos refractarios, y encender el fuego. Controlar el flujo de aire y la salida de humo por la chimenea para mantener una temperatura adecuada. Una vez que el horno alcance la temperatura deseada, colocar los alimentos en la parrilla.
El primer encendido debe hacerse con fuego suave durante 30 a 40 minutos para que los materiales se asienten correctamente, especialmente si se usó barro o cemento refractario.
Lo que se puede cocinar
Un horno de tambor bien construido alcanza temperaturas superiores a los 250°C, lo que lo hace apto para pan crujiente, empanadas doradas, asados jugosos, pollos enteros y pizzas con base perfectamente cocida. El calor envolvente que genera el tambor es superior al de cualquier horno eléctrico doméstico estándar.
Construir este horno es una tarde de trabajo que rinde años de cocina. Y cada vez que se enciende, devuelve ese sabor que solo el fuego directo y la cocción tradicional pueden dar.







