Porciones / número de personas: 8 personas
Tiempo de Preparación: 30 minutos
Tiempo de refrigeración: 6 horas
Categoría: Postres y tartas / Repostería
Dificultad: Fácil
Ingredientes para preparar Tarta de Queso Fría con Frambuesas
Para la base:
- 200 g de galletas tipo María o Digestive
- 90 g de mantequilla derretida
Para el relleno:
- 400 g de queso crema
- 200 ml de nata para montar (mínimo 35 % de materia grasa)
- 120 g de azúcar
- 150 g de frambuesas frescas o congeladas
- 8 g de gelatina en polvo sin sabor
- 40 ml de agua fría
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 1 cucharada de zumo de limón
Para la decoración:
- 100 g de frambuesas frescas
- 2 cucharadas de mermelada de frambuesa (opcional)
- Hojas de menta fresca (opcional)
Cómo preparar Tarta de Queso Fría con Frambuesas
Esta tarta de queso fría con frambuesas es un postre irresistible, perfecto para los días en los que apetece algo dulce, fresco y cremoso sin tener que encender el horno. Combina una base crujiente de galletas con un relleno suave de queso crema y nata, acompañado del delicioso sabor ligeramente ácido de las frambuesas. Además, es muy fácil de preparar y queda preciosa para cualquier celebración.
1. Preparar la base de galletas: Tritura las galletas hasta convertirlas en migas finas. Puedes utilizar una picadora o introducirlas en una bolsa y aplastarlas con un rodillo.
2. Añadir la mantequilla: Mezcla las galletas trituradas con la mantequilla derretida hasta conseguir una textura parecida a la arena húmeda.
3. Formar la base: Coloca la mezcla en un molde desmontable de unos 20 cm de diámetro, previamente forrado con papel de horno. Presiona bien con el dorso de una cuchara para crear una base compacta y uniforme. Guarda el molde en el frigorífico durante 20–30 minutos.
4. Preparar las frambuesas: Coloca los 150 g de frambuesas en un cazo junto con el zumo de limón. Cocina a fuego medio durante unos 5 minutos, removiendo hasta que se deshagan. Tritura la preparación y pásala por un colador para retirar las semillas. Deja enfriar.
5. Hidratar la gelatina: Vierte los 40 ml de agua fría en un recipiente pequeño y espolvorea la gelatina por encima. Deja reposar durante unos 5–10 minutos hasta que se hidrate.
6. Preparar el relleno de queso: En un bol grande, bate el queso crema con el azúcar y la vainilla hasta obtener una mezcla suave y sin grumos. Incorpora el puré de frambuesas ya frío y mezcla bien.
7. Disolver la gelatina: Calienta suavemente la gelatina hidratada hasta que se vuelva líquida, sin dejar que hierva. Añade primero un par de cucharadas de la mezcla de queso para templarla y después incorpórala al bol, removiendo constantemente.
8. Montar la nata: En otro recipiente, bate la nata bien fría hasta que esté semimontada, con una textura cremosa y consistente. Incorpórala poco a poco a la mezcla de queso con movimientos envolventes para conservar su aire.
9. Montar la tarta: Vierte el relleno sobre la base de galletas y alisa la superficie con una espátula. Da unos pequeños golpes al molde sobre la encimera para eliminar posibles burbujas de aire.
10. Refrigerar y decorar: Introduce la tarta en el frigorífico durante al menos 6 horas, aunque lo ideal es dejarla toda la noche. Antes de servir, desmolda con cuidado y decora con frambuesas frescas, un poco de mermelada y hojas de menta.
Consejo: Para conseguir una textura más cremosa, utiliza el queso crema a temperatura ambiente y la nata muy fría al montarla. Si quieres un acabado brillante, calienta ligeramente la mermelada de frambuesa con una cucharadita de agua y pincela suavemente la superficie. Mantén la tarta refrigerada hasta el momento de servir.



