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Los 5 alimentos que ayudan a cuidar tus arterias después de los 60, según un médico

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En internet abundan las promesas de alimentos «milagrosos» que destapan las arterias en tres días. No existen. Ni el ajo, ni el limón en ayunas, ni ningún licuado pueden deshacer una placa de colesterol de la noche a la mañana. Lo que sí está respaldado por estudios es algo más sencillo: lo que comes todos los días influye en cómo evolucionan tus arterias, y después de los 60 ese efecto cuenta todavía más.

Por qué el plato importa tanto

La placa que estrecha las arterias no es solo grasa: es una mezcla de colesterol y, sobre todo, de inflamación crónica en la pared del vaso. Algunos alimentos alimentan ese proceso, suben el colesterol «malo» (LDL) y espesan la sangre. Otros hacen lo contrario: reducen la inflamación, mejoran el perfil del colesterol y favorecen que la arteria se mantenga flexible.

Una de las evidencias más conocidas es el estudio español PREDIMED, con miles de adultos mayores: quienes siguieron una dieta mediterránea rica en aceite de oliva virgen extra o frutos secos tuvieron menos infartos y accidentes cerebrovasculares que el grupo de comparación. No fue una pastilla ni un tratamiento caro: fue comida.

1. Ajo y cebolla

Se asocian con una sangre algo menos «pegajosa» y con una presión arterial ligeramente más baja. No hacen milagros, pero son de esos aliados discretos que suman cuando se usan a diario en el sofrito, el guiso o la ensalada.

2. Verduras de hoja verde

Espinaca, acelga, rúcula, brócoli. Aportan compuestos que el cuerpo transforma en sustancias que ayudan a relajar y ensanchar los vasos, además de fibra y antioxidantes. No hace falta un plato enorme: un puñado de espinacas en un revuelto o unas hojas en la ensalada funcionan. Ojo: si tomas anticoagulantes como la warfarina, las hojas verdes son ricas en vitamina K y conviene mantener cantidades estables; consúltalo con tu médico.

3. Pescado azul

Sardina, caballa, salmón, atún, boquerón. Contienen grasas omega-3, que ayudan a reducir la inflamación y cuidan el ritmo del corazón. No hace falta el pescado caro: una lata de sardinas o caballa es una excelente opción. Dos o tres veces por semana es una meta razonable.

4. Aceite de oliva virgen extra y frutos secos

Son las «estrellas» del estudio PREDIMED. El aceite de oliva virgen extra, usado en crudo o para cocinar a temperaturas moderadas, y un puñado diario de nueces, almendras o avellanas naturales (sin sal ni fritos) ayudan a mejorar el colesterol y a bajar la inflamación. Son alimentos calóricos, así que la clave es el puñado, no el paquete.

5. Legumbres y avena

Lentejas, garbanzos, alubias y el tazón de avena del desayuno aportan un tipo de fibra soluble que, en el intestino, atrapa parte del colesterol y las grasas y ayuda a eliminarlos. Comerlas tres o cuatro veces por semana es de lo más económico y efectivo que puedes hacer por tu colesterol.

Dos alimentos que quizá temes sin motivo

El huevo: durante décadas se le culpó del colesterol alto. Hoy se sabe que, en la mayoría de las personas, un huevo al día encaja dentro de una alimentación saludable, salvo indicación médica distinta. El café: tomado con moderación (dos o tres tazas al día) y sin exceso de azúcar, se asocia más bien con un corazón sano. El problema suele ser lo que lo acompaña: el azúcar y la bollería.

Lo que conviene comer con menos frecuencia

Embutidos y carnes procesadas, fritos y rebozados, bollería, galletas, azúcar y ultraprocesados de paquete. No se trata de prohibirlos para siempre: lo que daña es la costumbre diaria durante años, no el capricho ocasional.

Cómo empezar sin complicarte

  • Que en tu plato haya siempre algo verde y que el aliño sea aceite de oliva virgen extra.
  • Pescado azul dos o tres veces por semana, aunque sea de lata.
  • Legumbres tres o cuatro veces por semana y avena en el desayuno.
  • Embutidos, fritos y bollería solo de vez en cuando.

No hace falta hacerlo todo perfecto desde mañana. Elige un cambio, hazlo costumbre y suma el siguiente.

Precauciones importantes

Si tomas anticoagulantes, medicamentos para el colesterol o la presión, no cambies tu alimentación de golpe ni suspendas tratamientos por tu cuenta: consúltalo con tu médico. Y si de repente notas la cara torcida, un brazo sin fuerza o dificultad para hablar, es una emergencia: llama de inmediato a los servicios de urgencias de tu país. En un ictus, cada minuto cuenta.

Este contenido es informativo y no reemplaza la consulta con un profesional de la salud. Aunque la imagen de portada habla de «destapar» arterias, ningún alimento por sí solo elimina la placa ya formada: la alimentación ayuda a prevenir que avance y a cuidar la salud cardiovascular.

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