Un par de zapatos bien cuidado dice más de una persona que uno nuevo descuidado. El problema es que la mayoría de la gente limpia su calzado de forma incorrecta, con productos equivocados o sin seguir el orden adecuado. Y el resultado es un zapato que envejece antes de tiempo, pierde su forma y acaba en la basura mucho antes de lo que debería.
La buena noticia es que mantener los zapatos limpios y brillantes no requiere productos caros ni visitas al zapatero. Requiere conocer el material, seguir los pasos correctos y aprovechar algunos ingredientes que ya están en cualquier cocina.
Paso 1: Eliminar el polvo antes de cualquier otra cosa
Este es el paso que más personas se saltan — y es el más importante. Aplicar cualquier producto sobre un zapato sucio no limpia: fija la suciedad.
Antes de aplicar cualquier producto, asegúrate de eliminar el polvo y la suciedad de la superficie del zapato. Usa un cepillo suave o un paño ligeramente húmedo para hacerlo. WPSA
Si el zapato tiene cordones, quítalos antes de empezar. Las zonas bajo los cordones acumulan suciedad que, de otro modo, nunca se limpia correctamente.
Para zapatos de cuero y piel: el método paso a paso
Limpia los restos de suciedad o barro de los zapatos con un trapo húmedo o un cepillo de cerdas suaves. Aplica el betún del color del calzado o incoloro y espera que se seque. Retira el betún con un cepillo especial de abrillantado de zapatos de cerdas suaves y, para un acabado más brillante, termina limpiando con un trapo seco suave. Infobae
Las cremas a base de ceras naturales son ideales para conseguir un brillo duradero. Utiliza un paño limpio y suave para aplicar la crema en movimientos circulares. Esto ayudará a que la piel la absorba, nutriéndola y mejorando su apariencia. Permite que la crema repose unos minutos. Finaliza el proceso de pulido con un cepillo de cerdas naturales para distribuir uniformemente el producto y dar un brillo radiante. WPSA
Los trucos caseros que realmente brillan
Cáscara de plátano. Uno de los mejores trucos para dar brillo a los zapatos de cuero o piel es lustrarlo con la parte interior de la cáscara de un plátano. Su contenido en potasio funciona como un bálsamo natural para cuidar el calzado. Frota durante un minuto y pasa luego un trapo seco. Diet Doctor
Aceite de oliva y limón. Para devolver el brillo, se puede preparar una mezcla de partes iguales de aceite de oliva y zumo de limón fresco. El aceite de oliva sirve para nutrir el cuero, mientras que el limón ayuda a eliminar residuos y proporciona brillo natural. Dejar que la mezcla se absorba durante unos minutos y lustrar con un paño seco para obtener un resultado impecable. Directo a la Paladar
Vaselina y clara de huevo. Esta mezcla para abrillantar es especial para hacer resplandecer materiales como el cuero. Terra
Para manchas de humedad o sal. La sal deja marcas blancas características. Mezcla vinagre con agua a partes iguales y frota suavemente. Seca con un paño limpio. nih
Para zapatillas de tela y lona
Dependiendo del material, puedes lavarlos con agua y jabón neutro o una cucharada de jabón lavavajillas frotando con un cepillo. También puedes probar con una mezcla a partes iguales de agua, vinagre blanco y bicarbonato, formando una pasta. Aplícala frotando con un cepillo de dientes, déjalos un par de horas hasta que se seque al aire. Infobae
Es importante no poner las zapatillas al sol para secar, puesto que el color irá desapareciendo. Tampoco sobre radiadores: el calor podría deformarlas. Instituto de Estudios del Huevo
Para el mal olor por dentro
Si los zapatos tienen malos olores, basta con echar dos cucharadas de bicarbonato de sodio dentro y dejarlo toda la noche. Por la mañana, sacudirlos para eliminar el exceso y comenzar a disfrutar de unos zapatos frescos y sin olores. NutriScan
El error que arruina cualquier zapato de cuero
El cuero y el agua no son buenos amigos. Usa siempre productos secos o humedecidos, pero nunca empapes el zapato. Usar secadores, estufas o dejar los zapatos al sol directo acelera el deterioro. Deja que se sequen al aire, a temperatura ambiente. nih
Un zapato bien cuidado puede durar el doble que uno descuidado. La diferencia no está en el precio del calzado sino en los diez minutos que se le dedican cada semana.







