Casi todo el mundo reconoce el código básico de banderas en la playa: verde para aguas tranquilas, amarillo para precaución y rojo para peligro. Pero en muchas costas existe otra señal, menos conocida y no por eso menos importante: la bandera naranja, que advierte sobre un peligro que no se ve desde la orilla.
¿Qué avisa la bandera naranja?
La bandera naranja indica la presencia de corrientes de resaca (también llamadas corrientes de retorno): franjas de agua que se alejan de la costa hacia mar adentro con una fuerza que puede sorprender incluso a nadadores experimentados. A diferencia de una ola grande o un oleaje visible, una corriente de resaca puede pasar completamente inadvertida hasta que ya estás dentro de ella.
Es importante aclarar lo que esta bandera no significa:
- No implica que el mar esté completamente prohibido.
- No siempre es visible a simple vista desde la arena.
- No depende de que el día esté nublado o soleado: puede aparecer con el mar en apariencia calmo.
Cómo se forma una corriente de resaca
Estas corrientes se generan cuando el agua que empuja el oleaje hacia la costa necesita «volver» al mar y encuentra un canal más profundo, generalmente entre bancos de arena. Por ese canal, el agua sale con fuerza y velocidad, arrastrando todo lo que esté en el camino.
Qué hacer si quedás atrapado en una
La reacción instintiva de nadar directo hacia la orilla es, paradójicamente, la más peligrosa: la corriente es más fuerte que cualquier nadador y termina agotando a la persona. Las recomendaciones de los especialistas en seguridad acuática son:
- Mantener la calma y no luchar contra la corriente.
- Nadar en paralelo a la costa hasta salir del canal.
- Una vez fuera de la corriente, recién ahí nadar hacia la orilla en diagonal.
- Si no se puede avanzar, flotar y hacer señas para pedir ayuda en lugar de agotarse nadando.
Por qué conviene respetar siempre la bandera
Los guardavidas suben la bandera naranja apenas detectan las condiciones que favorecen estas corrientes, muchas veces antes de que sean visibles para el resto. Ignorarla no significa arriesgarse «un poco»: significa entrar a una zona donde el propio guardavidas ya identificó que el rescate se vuelve más difícil.
La próxima vez que veas esa bandera ondeando, la mejor decisión —aunque el mar se vea tranquilo— es quedarte cerca de la orilla y esperar a que la bajen.








