El número de círculos que ves revela un rasgo oculto de tu personalidad

A simple vista parece solo una imagen con varios círculos…
Pero tu cerebro procesa esta figura de una manera muy particular.
Lo interesante no es cuántos círculos hay, sino cuántos círculos percibes inmediatamente sin contarlos uno por uno.
Ese primer número que aparece en tu mente dice mucho sobre cómo piensas, cómo te ves a ti mismo y cómo te relacionas con los demás.
Respira… mira la imagen unos segundos…
Y quédate con el número que viste primero.
👇
Ahora descubre su significado:
👁️ Si viste 6 círculos
Eres una persona práctica y directa.
No sueles complicarte con detalles innecesarios.
Tienes una autoestima saludable y sabes quién eres.
No necesitas validación constante.
👉 Tendencia baja al narcisismo.
👁️ Si viste 7 círculos
Eres analítico y observador.
Notas detalles que otros pasan por alto.
A veces puedes parecer perfeccionista, pero también eres muy empático.
👉 Narcisismo bajo con alta conciencia emocional.
👁️ Si viste 8 círculos
Tienes una personalidad fuerte y segura.
Sabes lo que vales y no temes demostrarlo.
Te gusta destacar, pero también puedes reconocer errores.
👉 Narcisismo moderado (equilibrado).
👁️ Si viste 9 círculos o más
Eres muy consciente de tu imagen.
Te importa cómo te perciben los demás.
No necesariamente eres narcisista, pero sí buscas aprobación.
👉 Narcisismo funcional (normal en la mayoría de las personas).
👁️ Si viste menos de 6 círculos
Eres introspectivo.
Tiendes a enfocarte en el conjunto y no en cada parte.
A veces puedes descuidarte por pensar más en otros que en ti.
👉 Muy baja tendencia narcisista.
🧠 ¿Qué significa realmente esto?
El narcisismo, en pequeñas dosis, es natural.
Nos ayuda a cuidarnos, valorarnos y proteger nuestra identidad.
El problema surge solo cuando una persona:
• No tolera críticas
• Necesita admiración constante
• Carece de empatía
Este pequeño ejercicio no es un diagnóstico clínico, pero sí un espejo interesante de tu estilo mental.
✨ Reflexión final
Las personas más equilibradas suelen reconocer tanto sus fortalezas como sus defectos.
Y eso, paradójicamente, es una de las señales más claras de madurez emocional.



