3 técnicas que pueden salvar tu vida en un infarto

Un infarto no siempre llega con una escena dramática. A veces comienza con una presión leve en el pecho, una molestia en el brazo izquierdo, sudor frío o una sensación inexplicable de angustia. Cada año, millones de personas sufren un infarto agudo de miocardio, y en muchos casos, la diferencia entre la vida y la muerte depende de lo que ocurre en los primeros minutos.
Es fundamental aclarar algo desde el inicio: no existen “trucos milagrosos” que sustituyan la atención médica urgente. Pero sí hay acciones inmediatas que pueden aumentar significativamente las probabilidades de supervivencia mientras llega ayuda profesional.
Estas son tres técnicas respaldadas por protocolos de emergencia que pueden marcar la diferencia.
1. Reconocer los síntomas y llamar inmediatamente a emergencias
La primera “técnica” no es física, es mental: no negar lo que está ocurriendo.
Los síntomas más comunes de un infarto incluyen:
- Presión o dolor en el centro del pecho que dura más de unos minutos
- Dolor que se irradia al brazo, cuello, mandíbula o espalda
- Falta de aire
- Náuseas o mareo
- Sudoración fría
En mujeres y personas mayores, los síntomas pueden ser más sutiles: fatiga intensa, malestar abdominal o sensación de indigestión.
Ante la sospecha, llama de inmediato al número de emergencias de tu país (112, 911 u otro equivalente). No conduzcas tú mismo si puedes evitarlo. El tiempo es músculo: cuanto más rápido se restablezca el flujo sanguíneo, menor será el daño cardíaco.
2. Mantener reposo y facilitar la circulación mientras llega ayuda
Si estás consciente y esperando asistencia:
- Siéntate o recuéstate con la espalda ligeramente elevada.
- Afloja la ropa ajustada.
- Evita caminar o realizar esfuerzo físico.
- Mantén la calma lo más posible; la ansiedad incrementa la carga cardíaca.
En algunos casos, si no hay alergia ni contraindicación médica conocida, los servicios de emergencia pueden indicar masticar una dosis de aspirina (ácido acetilsalicílico) para ayudar a inhibir la formación de coágulos. Pero esta decisión debe tomarse bajo orientación profesional.
No consumas bebidas alcohólicas ni intentes “esperar a que pase”.
3. RCP inmediata si la persona pierde el conocimiento
Si alguien sufre un colapso y deja de responder:
- Verifica si respira normalmente.
- Llama a emergencias de inmediato o pide a alguien que lo haga.
- Inicia compresiones torácicas fuertes y rápidas en el centro del pecho.
Las compresiones deben realizarse a un ritmo aproximado de 100 a 120 por minuto, permitiendo que el pecho vuelva a su posición entre cada compresión.
Si hay un desfibrilador externo automático (DEA) disponible, úsalo siguiendo las instrucciones del dispositivo. Muchos espacios públicos cuentan con uno.
La reanimación cardiopulmonar (RCP) temprana puede duplicar o triplicar la probabilidad de supervivencia hasta la llegada de los paramédicos.
Lo que NO debes hacer
- No intentes conducir largas distancias por tu cuenta si estás en crisis.
- No ignores síntomas pensando que es ansiedad.
- No te automediques sin indicación médica.
- No retrases la llamada por miedo o vergüenza.
Prevención: la verdadera estrategia que salva vidas
Más allá de la emergencia, el riesgo de infarto puede reducirse significativamente mediante:
- Control de presión arterial
- Manejo de colesterol
- Actividad física regular
- Alimentación equilibrada
- Evitar el tabaquismo
- Control de glucosa en sangre
La prevención es silenciosa, pero poderosa.
Un mensaje final
En un infarto, los primeros minutos son decisivos. Reconocer los síntomas, activar el sistema de emergencia y saber cómo actuar pueden marcar una diferencia crítica.
Este artículo tiene fines informativos y no sustituye formación médica certificada. Considera realizar un curso de RCP en tu comunidad; el conocimiento práctico puede convertirte en la persona que salve una vida.
A veces, esa vida puede ser la tuya o la de alguien que amas.



